Los peligros del WiFi en abierto

Aprovechando que en el día en el que publicamos estas líneas se celebra el Día de la Privacidad, cabe hablar de un fenómeno al que poca atención se presta en los tiempos que corren: los riesgos asociados a las conexiones en redes wifi abiertas.

¿Quién no ha entrado en su restaurante favorito y ha conectado su teléfono móvil al wifi, o durante la típica tarde de compras en un fin de semana ha conectado su teléfono al wifi del centro comercial?

El uso de los teléfonos móviles en nuestros tiempos actuales se posiciona como un acto prácticamente involuntario. Toda nuestra vida pasa por las interacciones con estos dispositivos; matamos el tiempo conectados a sus pantallas.

Por esta razón, conviene tener presente el conjunto de riesgos y amenazas que pueden tener impacto en el abanico de derechos e intereses del interesado al usar este tipo de redes públicas. No olvidemos que las implicaciones inmediatas que suponen pasan por el terreno de la privacidad y la protección de datos de carácter personal.

 

¿Qué implicaciones tiene este fenómeno?

En efecto, cuando accedemos a una red wifi pública, debemos asumir que se va a producir un almacenamiento de datos personales, de modo que nuestro número de teléfono, dirección de correo electrónico o nuestros nombres y apellidos estarán integrados en sus actividades de tratamiento.

Al margen del almacenamiento de datos personales, también se debe asumir que las entidades responsables de estos tratamientos van a hacer uso de dichos datos. Principalmente, si analizamos sus avisos legales, encontraremos que utilizarán los datos que recaben de nuestros dispositivos para analizar la navegación y mejorar la experiencia de usuario pero, ¿a qué se refieren con esta expresión?

Cuando se habla de mejorar la experiencia de usuario, normalmente hablan de rastrear los lugares que visitamos, las páginas que visitamos durante nuestra conexión y demás elementos que puedan aparecer en nuestro dispositivo para ofrecernos publicidad y marketing digital personalizado a nuestros intereses.

El tiempo de almacenamiento de estos datos tiene que estar determinado en el aviso legal y la política de privacidad y, como norma universal, no cabe admitir tratamientos con plazos indeterminados. Como mucho, pueden recurrir a fórmulas no explícitas en cuanto a un plazo concreto, pero siempre deben determinar los criterios que utilizan para establecer el plazo de conservación.

 

¿Qué herramientas tienen los interesados para proteger sus datos?

Como en cualquier tratamiento en el que se recabe información personal del interesado, se tendrá derecho ejercitar el abanico de derechos ARSO y sus extensiones contenidas en el RGPD (portabilidad, olvido y limitación del tratamiento).

Igualmente, se tendrá derecho a obtener información adicional a la contenida en la política de privacidad y a contactar con el Delegado de Protección de Datos (DPD) para cualquier consultas. Es más, en muchas ocasiones, el canal previsto para la recepción de solicitudes de los derechos anteriormente señalados es el propio DPD.

 

En definitiva, conviene tener claro que no todo lo que parece gratis lo es verdaderamente. Todo tiene un precio en esta vida, aunque a veces no se mida en dinero, teniendo en cuenta lo que puede suponer para una empresa que comercialice productos a gran escala conocer las preferencias de los usuarios que visitan un centro comercial.

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